Las personas me sorprenden cada día, solo que me gustaría que fuese siempre para bien. He leído palabras y he escuchado comentarios cargados de odio. Quizás alguna vez yo también he hablado con odio, pero por eso no voy a dejar de hacer esta crítica.
Dejando de lado palabras bonitas, metáforas y dulces cuentos de amor, me choco con una realidad que no me gusta. Porque ahí fuera hay personas que solo piensan en si mismas y que no dudan con pisar a los demás si eso es necesario para ponerse ellos por encima. Y lo peor de todo, es que muchas de esas personas, culpan a la sociedad, o a las demás personas de ser así.
Esto me pone de muy mal humor, porque cuando una persona te ha pisoteado, se ha reído de ti, e incluso ha planeado cosas sólo para hacerte daño, quien sabe si por despecho, envidia, o porque sólo sabe ser así y conseguir de ese modo las cosas, cuando una persona te ha pisoteado, sabes que se puede elegir como ser. Que la sociedad nos condiciona hasta un punto, y que hay que estar por encima de la sociedad como persona. Es absurdo culpar a otras personas de cómo eres. La vida te va forjando, pero tú siempre tienes la última palabra en tus decisiones, y aunque a veces no se puede elegir qué vivir, si se puede elegir cómo vivir y que clase de persona ser con lo que has vivido. Hay personas que lo pasan mal, nadie duda eso, y se vuelven crueles, porque es lo que han conocido, pero también existen muy buenas personas que lo han pasado muy mal pero nunca se han rebajado al nivel de quienes se lo han hecho pasar mal.
No es que esté dolida, ahora ya no. Sólo puedo sentir indiferencia, y quizás algo de tristeza por aquellas personas que culpan o a su pasado o a la sociedad de cómo son. Siempre tenemos en nuestras manos la última palabra, lo que ocurre es que a veces es más fácil no luchar de frente y molestar por las espaldas.
Y todo esto sólo para decir que no quiero excusas de nadie y que estoy harta de gilipolleces.
Dejando de lado palabras bonitas, metáforas y dulces cuentos de amor, me choco con una realidad que no me gusta. Porque ahí fuera hay personas que solo piensan en si mismas y que no dudan con pisar a los demás si eso es necesario para ponerse ellos por encima. Y lo peor de todo, es que muchas de esas personas, culpan a la sociedad, o a las demás personas de ser así.
Esto me pone de muy mal humor, porque cuando una persona te ha pisoteado, se ha reído de ti, e incluso ha planeado cosas sólo para hacerte daño, quien sabe si por despecho, envidia, o porque sólo sabe ser así y conseguir de ese modo las cosas, cuando una persona te ha pisoteado, sabes que se puede elegir como ser. Que la sociedad nos condiciona hasta un punto, y que hay que estar por encima de la sociedad como persona. Es absurdo culpar a otras personas de cómo eres. La vida te va forjando, pero tú siempre tienes la última palabra en tus decisiones, y aunque a veces no se puede elegir qué vivir, si se puede elegir cómo vivir y que clase de persona ser con lo que has vivido. Hay personas que lo pasan mal, nadie duda eso, y se vuelven crueles, porque es lo que han conocido, pero también existen muy buenas personas que lo han pasado muy mal pero nunca se han rebajado al nivel de quienes se lo han hecho pasar mal.
No es que esté dolida, ahora ya no. Sólo puedo sentir indiferencia, y quizás algo de tristeza por aquellas personas que culpan o a su pasado o a la sociedad de cómo son. Siempre tenemos en nuestras manos la última palabra, lo que ocurre es que a veces es más fácil no luchar de frente y molestar por las espaldas.
Y todo esto sólo para decir que no quiero excusas de nadie y que estoy harta de gilipolleces.

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