lunes, 3 de octubre de 2011

Principe roquero.

No quiero promesas sin cumplir ni valientes príncipes azules que luego no dan la cara. Que tienen miedo. Porque cuanto más vales más miedo causas. Miedo al amor, miedo a las sensaciones y a las adicciones.
Quiero ser tu droga y que no puedas vivir sin mí. La droga más dulce y cara que jamás hayas probado. Quiero dejar marca en tu mente y en tu cuerpo y que jamás puedas desintoxicarte de mi melodía. Quiero ser yo por una vez la que te controle, la que juegue contigo, la que decida si mereces la pena, la que tenga el poder de partirte el corazón. “Cuando te sientes poderosa estas sexy”, me susurrarás al oído, soltaré una carcajada, embutida en unos Levi`s que no insinúan, que marcan. Y te perderás en mis ojos mientras yo navego por los mares de los tuyos, naufrago y dejo que me rescates. Perezosa y tranquila. Sensual y ansiosa.
¿Dónde estás? No lo se. Ni siquiera se si existe alguien ahí fuera como tú, como deberías ser.
Quiero un príncipe roquero, descarado, que sea capaz de moverse a mi ritmo y de envenenarme de pasión con las letras de sus canciones. Que me ponga celosa, cuando sea necesario, que se meta conmigo y me coja en brazos. Que me cuide en las frías noches de invierno y esté conmigo cuando me sienta sola.

Se que nunca llegará si espero aquí sentada, por eso salí a buscarlo. 


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